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jueves, 13 de enero de 2011

El Manifiesto de Cartagena

El Manifiesto de Cartagena

José Rosario Araujo

 

Simón Bolívar el hombre de las dificultades, emerge como el ave Fénix de las cenizas de la I Republica. Fue conocido por sus rivales españoles  como "más temible vencido que vencedor ".

Con su mente clara escribe uno de sus tantos documentos que son, a pesar del tiempo trascurrido, lecciones para evitar cometer los errores que en esa época señaló el gran hombre.

 

El documento titulado "Memorias dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un caraqueño", mejor conocido como el Manifiesto de Cartagena es escrito después de profundas  meditaciones en medio de una soledad impregnada de un gran fracaso que significa la gran tragedia en que sucumbe la infeliz Caracas.

 

Bolívar como mensajero de la verdad esta seguro que para llegar a la independencia no hay que ser blando con el enemigo.

Con este documento nace el caudillo militar y político dualidad que se mantendría  en todo su batallar  por la independencia de nuestra América, analizando las causas que dieron con el traste de esta primera expresión de libertad en Venezuela.

 

Describe las debilidades cometidas contra la impunidad de un enemigo que desde adentro carcome las bases de la nueva republica.

El caraqueño retrata sus dos ideas fundamentales que son la vinculación  de un destino en los pueblos de América y la gran necesidad  de que sean conducidos por gobiernos enérgicos.

 

Señaló claramente la falta de unidad como uno de los principales enemigos en tiempos difíciles, atacando de forma enérgica el sistema federalista, que no por dejar de ser perfecta no fue oportuno para enfrentar esos tiempos de libertad en nacientes estados en que los ciudadanos no estaban preparados para ejercer por si mismos sus derechos por carecer de virtudes políticas de verdaderos republicanos.

 

Bolívar derrama en el Manifiesto de Cartagena su capacidad como sociólogo estudioso y preocupado por la suerte de América dando lecciones a los políticos neogranadinos divididos en peleas internas y defensa de pequeñas parcelas de poder presa fácil para la reacción realista.

 

Sorprende que el futuro libertador  hace pocos meses era el humillado jefe de Puerto Cabello y ahora irrumpe como un experimentado y aplomado estadista.

Se le reconoce la intensa preparación intelectual de hombre acostumbrado a reflexionar buscando realidades y no palabras regadas de maduros conceptos propios.

 

Con el pasar de pocos  meses su capacidad  militar brotara desde un oscuro pueblito granadino llamado Barrancas  convirtiéndose en el gran Libertador de América pero eso es ya otra historia.

 

 

 

José Rosario Araujo

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