Centro Independiente de Informacion Nacional

sábado, 19 de junio de 2010

UN SITIO MEDIEVAL CONTRA GAZA

La violencia muda del sitio medieval que impone Israel a Gaza. El racismo y la segregación que sufren los palestinos a manos del Estado Judío. El pretexto de la “legítima defensa” para aplastar la férrea voluntad del pueblo palestino de conquistar el suelo usurpado de su Patria.

Un sitio medieval contra Gaza.
Sin duda, desde Troya para acá, pero seguramente con anterioridad también, la guerra de sitio ha sido la principal táctica de muchos ejércitos en batallas de asedio a ciudades fortificadas o de difícil acceso, donde la acción bélica directa sobre el lugar resulta inoperante o de muy escasos resultados, o incluso también, cuando la acción directa se ve impedida de concretarse por razones políticas. Fue el tipo de guerra más empleado durante la Edad Media con toda la crueldad que aquellos tiempos de barbarie imponían, donde se sitiaba a los castillos o a las ciudades amuralladas, para que por medio del aislamiento y de la interrupción de la llegada de los recursos básicos y de las provisiones, se derrotara por el hambre y la enfermedad a los moradores de aquellos lugares, obviamente sin importar que éstos fueran niños, ancianos o mujeres. Una de las formas más infames de la guerra donde, más que la victoria sobre el ejército enemigo, lo que importa es conseguir la derrota humana y moral del pueblo asediado hasta ponerlo de rodillas ante el nuevo Señor, o lisa y llanamente, lograr su exterminio como en muchos casos también ocurrió.
Pero esta forma de guerra que nos remonta a épocas muy oscuras de la Humanidad, que no repara en los daños colaterales (como últimamente se le gusta llamar a los crímenes de guerra), que hiere por igual tanto a los “soldados” enemigos como a la población civil toda de la que son parte con las armas del desabastecimiento, del hambre y de la falta de medicinas, está siendo utilizando en el presente por uno de los ejércitos más poderosos del Mundo: nada menos que por el ejército de Israel. Y esto, no lo decimos nosotros, es la opinión de muchas autoridades de Naciones Unidas vinculadas al tema, que no se cansan de repetir que Israel está aplicando “un sitio medieval” sobre la Franja de Gaza desde junio de 2007.
Y desgraciadamente, los miembros de la ONU que así se expresan no están exagerando ni un ápice, más aún, deberían ser mucho más enérgicos a la hora de denunciarlo, y buscar la forma de que esto no siga siendo un mero “insumo” interno.
El muro de la segregación. Convendría entonces remitirnos a los hechos: a partir de mediados de los 90’ el Estado Judío decide la construcción de murallas fuertemente vigiladas y totalmente “administradas” por el ejército hebreo. De este modo se comienza a “encerrar” a los territorios palestinos y fijar los límites que Israel unilateralmente impone, y que le aseguran para sí muy buena parte de los territorios que ocupa ilegalmente por la fuerza desde 1968. Obviamente que el argumento es el de siempre: “razones de seguridad”, pero que para nada ocultan la decidida intención de separar a la población judía de la población palestina y circunscribir a ésta última a los territorios de Cisjordania y a la Franja de Gaza. Los palestinos lo llaman el muro del apartheid y tienen mucha razón en hacerlo: gracias a este muro se impide el ingreso a Israel de cualquier habitante de Gaza o Cisjordania que tenga cédula de identidad expedida en esos lugares, salvo unos pocos casos de permisos especiales de ingreso por el día o cosas por el estilo. Incluso la Ley de Ciudadanía israelí de 2003 prohíbe a los palestinos --mujeres menores de 25 años y hombres menores de 35 años— que aún estando casados con ciudadanos israelís, puedan vivir en Israel (por ende ser expulsados y separados por la fuerza de su cónyuge y de sus hijos), y a los casados mayores de esa edad, tan sólo se le otorga permisos de residencia temporarios que deben ser constantemente renovados. Se estima que hay 15 mil parejas “mixtas” en esta situación. Si esto no es racismo que linda con la pureza étnica, ¿qué es? Si el muro se ha levantado como una barrera infranqueable para “alejar” a los palestinos de los judíos y confinarlos a un ghetto, ¿de qué estamos hablando?
Nos cuesta creer que el ciudadano común judío, muchos de los cuales seguramente sean nietos o bisnietos de aquellos judíos europeos que también sufrieron en carne propia este mismo tipo de degradantes humillaciones a manos de los nazis, tengan tan poca memoria para aceptar este tipo de cosas y peor aún, sigan apoyando a los líderes políticos que las llevan a cabo.
Un sitio medieval. Pero vayamos al caso concreto de Gaza que está completamente cercada por cielo, mar y tierra. Las fronteras terrestres con Israel están tapiadas con muros o defensas controladas por constante vigilancia militar judía y con sólo dos de los cinco pasos de frontera habilitados, que obviamente se abren o se cierran “a piacere” del Estado Hebreo, y que en los últimos tiempos cualquier excusa ha servido para mantenerlos mayoritariamente clausurados. Más aún, el ejército judío pretendía controlar del mismo modo la frontera sur de la Franja que limita con Egipto, cosa que aún para el “amigo árabe” de Israel resultaba diplomáticamente inaceptable, aunque en los hechos Egipto cedió ante las presiones y también levantó un nuevo muro que se agregó al que había dejado la ocupación israelí y cerró completamente esa frontera (“que se abrirá sólo por razones humanitarias”, al decir de los jerarcas de El Cairo) para completar el cerco contra la población de Gaza como pretendía Israel. Los pobladores de la Franja que utilizaban el cruce de Rafah para procurarse en suelo de su vecino musulmán alguna de las tantas cosas vitales de las que carecen, ahora deben hacerlo a través de túneles clandestinos construidos por debajo el muro de la vergüenza egipcio.
El espacio aéreo de la Franja está completamente controlado por los israelíes (el aeropuerto de Gaza fue completamente destruido por los ataques judíos que a partir del año 2000 surgieron como respuesta a la segunda intifada) y todo acceso al territorio palestino por mar también. El reciente asesinato en aguas internacionales de nueve pacifistas de la flotilla de la Libertad por parte de tropas de asalto judías, y la confiscación de la ayuda humanitaria que para Gaza dichos barcos traían, hablan claramente de esto.
Si a partir de la segunda intifada (año 2000) la situación respecto a la entrada de bienes y a la salida de los productos de exportación de Gaza se estaba volviendo cada vez más precaria y restringida por decisión unilateral de Israel, con el acceso de Hamás al gobierno en junio de 2007, el bloqueo avanza hasta convertirse en este verdadero sitio medieval del presente: en 2009 Israel permitió ingresar solamente la cuarta parte de los suministros que habían ingresado a la Franja en 2005.
Tanto es así que la situación que viven hoy los palestinos de Gaza está catalogada como de emergencia humanitaria por muchas de las autoridades de la ONU que están vinculadas al tema: la ACNUR (Agencia de la ONU para los refugiados) está dando auxilio a 750 mil palestinos (la mitad de la población de la Franja), y estima que el 80% de los hogares de Gaza dependen de algún tipo de ayuda alimentaria para subsistir. Aún con esta ayuda, y dada las dificultades de acceso de los suministros y a la distribución de los mismos por el cerco impuestos por los israelíes, la FAO afirma que el 61% de los pobladores de la Franja viven en inseguridad alimentaria. Y para tener una visión más clara de cómo ha empeorado la situación desde que se ha implantado el sitio judío en Gaza, la ACNUR es categórica al asegurar que desde 2007 se ha multiplicado por tres el número de palestinos que no acceden a cosas tan básicas como alimentos frescos, lácteos, artículos de limpieza y agua potable; y de acuerdo a la OMS (Organización Mundial de la Salud) la tercera parte de los niños palestinos menores de cinco años y de las mujeres en edad de gestación, están anémicos.
Sin embargo, Israel insiste en que permite el ingreso de los suministros básicos a la Franja, pero no sólo la ONU lo desmiente, la porfiada realidad lo demuestra día a día: las calles de Gaza son transitadas casi exclusivamente por carros tirados por animales o por los automóviles de la ONU. Es que el Estado Judío desde fines de 2008 prácticamente no ha permitido la entrada de combustibles a la Franja (salvo para Naciones Unidas y en cuatro ocasiones cantidades muy limitadas para usos puntuales). El poco combustible que se consigue para uso común es el que logra entrar de contrabando por los túneles que comunican a Gaza con Egipto. La escasez de diesel ha llevado a que la generación eléctrica --ya de por sí deficitaria-- esté operando entre el 20 y el 50% de su capacidad. Por esta misma razón (a la que se suma la falta de repuestos o directamente la destrucción durante los ataques judíos de las líneas de bombeo) el suministro de agua en Gaza es altamente deficitario: los pobladores de la Franja reciben la mitad del agua que requerirían de acuerdo a los estándares internacionales, y el 80% del agua suministrada no es totalmente potable.
La “legítima defensa” que es represalia. Ahora bien, Israel no se cansa de afirmar que todo esto lo hace en virtud de su “legítima defensa” para que no ingresen armas a la Franja. Obviamente que también fue por motivos de “legítima defensa” que se procedió a la desmesurada acción militar contra la población de Gaza entre Diciembre de 2008 y Enero de 2009 (Operación Plomo Fundido) que tuvo por resultado que más de 1400 palestinos de todas las edades y condiciones sociales fueron asesinados por el fuego judío de esos días. Sin embargo, la propia ONU opina todo lo contrario a través del “Informe Goldstone” realizado a instancia de la Asamblea General de Naciones Unidas por el cual se evalúa este ataque estableciendo, en sus líneas principales, lo siguiente: “Las operaciones israelíes fueron cuidadosamente planificadas en todas sus fases para infligir un deliberado y desproporcionado ataque que apuntaba a castigar, humillar y aterrorizar a la población civil, deteriorar radicalmente la capacidad de su economía local tanto para brindar trabajo como para autoabastecerse, y a forzar de este modo, un creciente sentido de dependencia y vulnerabilidad de la misma”.
Claro está, la violencia atronadora y sangrienta de las bombas cesó, pero Israel mantiene más vigente que nunca la violencia muda del sitio. Lenta, pero firmemente, se siguen agudizando las acuciantes privaciones que impone el cerrojo judío, que entre otras cosas, pretende volver permanentes y aún profundizar más los ya terribles daños sobre la infraestructura civil causados por la incursión hebrea. Cómo explicar, si no, porqué durante este último año y medio de sitio, Israel no ha permitido prácticamente la entrada de materiales de construcción a Gaza (y ya no quedan fábricas vinculadas a este sector en la Franja porque las que existían han cerrado por falta de suministros) para reparar alguna de las más de 12 mil viviendas que destruyeron los ataques judíos, o para reconstruir los seis hospitales severamente dañados por la ofensiva hebrea, o las muchas escuelas bombardeadas por Israel durante aquellos días.
Es claramente la prolongación de la aplicación con toda dureza, aún luego de finalizada la guerra, de la doctrina Dahiya que, como nos explica el propio informe Goldstone, fue la doctrina militar utilizada durante este último ataque judío contra Gaza (que también ya había usado Israel durante la Guerra del Líbano de 2006) y que en dicho informe se define como: “la aplicación de fuerza desproporcionada y acciones para causar un daño y destrucción considerables a bienes e infraestructura civil, y sufrimientos a la población civil.” En nuestra opinión, Israel, aún sin tanques y sin misiles, sigue valiéndose de la “doctrina Dahiya” para infligir daño a través de este bloqueo infame de modo de incrementar de forma progresiva el “sufrimiento a la población civil”. Como ya vimos, lo hace al profundizar los irreparables daños de infraestructura que causó en Gaza, pero también lo hace, cuando decididamente intenta devastar a la economía de la Franja con este cerco sin salida. Si no, cómo entendemos que las exportaciones de Gaza que antes de 2o07 eran en volumen de unos 750 camiones mensuales (de muebles, textiles y productos agrícolas básicamente) y que representaban unos 500 mil dólares de ingresos diarios, hayan caído estrepitosamente casi a cero en 2009 debido al cerrojo judío que sólo ha permitido salir a unos pocos camiones con flores y frutillas. Obviamente que se pretende dar el golpe de gracia al grueso de la actividad productiva palestina y destruir a su sector privado. Tanto es así que de 3900 pequeñas empresas que empleaban a 35 mil personas en Junio de 2008 en Gaza, sólo 90 siguen funcionando en la actualidad empleando tan solo a 860 personas según el Consejo de Negocios Palestino.
Otro tanto ocurre con la agricultura de la Franja que ha sufrido un daño directo de 140 millones de dólares en pérdidas y un 15% de la tierra ha quedado destruida durante la “Operación Plomo Fundido”, sector agrícola que Israel ha seguido “ahogando” con este sitio al punto de que la producción para consumo interno (que es la que debería proveer la porción de dieta fresca que tanto necesitan los palestinos en inseguridad alimentaria), ha caído en forma vertiginosa por la falta de ingreso de semillas y la ausencia total de fertilizantes de los que no dejan pasar ni un gramo. A su vez, la pesca prácticamente ha desaparecido porque las embarcaciones no pueden salir al mar por falta de combustible y por la misma razón, un productor de aves palestino debió sacrificar 165 mil pollitos porque sus incubadoras se quedaron sin fuel-oil.
Naturalmente que ni la “legítima defensa” ni nada que se le parezca puede justificar las acciones permanentes de sofocación y asedio que Israel viene realizando contra Gaza con el claro objetivo de intentar socavar la férrea voluntad del pueblo palestino de conquistar el suelo usurpado de su Patria. El Estado Judío, como desde hace 62 años a esta parte, ciego de venganza, sigue firme en esta guerra de sitio contra los palestinos. Y ya que la citamos al principio de estas líneas, volvamos a ella, a Troya, a la que se la engañó con un “presente griego” para finalmente ser derrotada, en cambio a Israel, se le está haciendo cada vez más difícil embaucar al resto del Mundo con su prédica de la “legítima defensa” que le otorgue carta blanca para seguir con esta guerra de exterminio contra el pueblo palestino. Naciones Unidas ha sido rotunda con el informe Goldstone, y hasta los socios más dilectos de Israel, aunque de modo reservado, están comenzando a poner serios reparos a estas prácticas. Y como bien sabemos, si el apoyo hasta ahora incondicional de Estados Unidos empieza a flaquear, quien puede dudar que en un día no muy lejano, un David palestino pueda vencer al Goliat judío.

REF:
Q&A: Israeli Arabs - BBC NEWS
Goldstone Report – UN General Assembly
Guide: Gaza under blockade – BBC NEWS

José Miguel García González

jomigarcia@hotmail.com

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